Estoy seguro que, para este tiempo, ya muchos están pensando en planes, resoluciones, correcciones, metas, etc., para el 2021. A la luz de lo que sucedió en 2020, creo que todos estaríamos de acuerdo en que la pandemia del Covid-19 hizo que muchos cambiáramos o ajustáramos la manera en que servimos en el ministerio que el Señor nos ha confiado.
Algunos pudiéramos sentirnos desanimados y otros como yo, que siempre veo el vaso medio lleno, nos sentimos animados, pero sea como sea, lo cual es válido para este tiempo, creo que al llegar al final del 2020 es un buen momento para recordar y Celebrar la Voluntad de Dios.
Celebrando la Voluntad Soberana de Dios en Cristo
Me gustaría que pensaras en los versículos que hablan sobre la voluntad de Dios; en primer lugar, aquellos que tratan con su voluntad soberana. Dios está en control de todo en absoluto, ya que todo responde al desarrollo en el gran escenario de la historia redentora.
Uno de los más claros es la forma en que Jesús habló de la voluntad de Dios en Getsemaní cuando estaba orando. Él dijo en Mateo 26:39 (NTV), “Él se adelantó un poco más y se inclinó rostro en tierra mientras oraba: «¡Padre mío! Si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía»”. ¿A qué se refiere la voluntad de Dios en este versículo? Se refiere al plan soberano de Dios que sucedería en las próximas horas.
Recordemos cómo Lucas, por inspiración divina, lo deja escrito claramente en Hechos 4:27-28 (NTV) “»De hecho, ¡eso ha ocurrido aquí en esta misma ciudad! Pues Herodes Antipas, el gobernador Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel estaban todos unidos en contra de Jesús, tu santo siervo, a quien tú ungiste. Sin embargo, todo lo que hicieron ya estaba determinado de antemano de acuerdo con tu voluntad”.
A pesar de todo lo que hemos pasado durante este tumultuoso 2020, no podemos perder de vista la Voluntad Soberana de Dios en Cristo y celebrar el hecho de que ya no somos ciudadanos de la tierra, sino del cielo, por la obra redentora en Cristo, creo que eso es motivo de gran celebración en la medida que miramos hacia el 2021.
Celebrando la Voluntad Soberana de Dios en Nosotros
Desde que era un niño he escuchado a mis parientes y otras personas decir que “recordar es vivir”, ya que muchos piensan que toda época pasada fue mejor y ponen su mirada en “los buenos tiempos”; sin embargo, nosotros sabemos que el recuerdo de la obra de Cristo en nuestras vidas es mucho mejor, los cristianos nos unimos a la declaración de Pablo, “para mí el vivir es Cristo”.
Eso es motivo de celebración si recordamos Juan 1:12-13, “Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios”. La regeneración, el nuevo nacimiento en nosotros, Juan lo conecta a la voluntad de Dios, pero también es algo que Pablo deja bien claro en Efesios 1:5, “nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad”.
Lo vemos también en Efesios 1: 11, “también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad”. En primer lugar, vemos que nos adoptó mediante Jesucristo y en segundo lugar hemos obtenido herencia, pero note que todo responde a Su Voluntad Soberana. Además, me gustaría señalar algo más, que no podemos perder de vista, Efesios 1:1, “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios: A los santos que están en Efeso y que son fieles en Cristo Jesús:”. Pablo comienza la carta con este saludo que deja bien claro que lo que él es, “apóstol de Cristo Jesús” el misionero enviado, todo es producto de la voluntad de Dios.
A través de la historia del cristianismo muchos se han hecho la pregunta, ¿cuál es la voluntad de Dios para mi vida? Si bien es cierto que Dios llama a personas para tareas específicas, existe una voluntad de Dios de mandatos generales para todos los cristianos y es bueno también que al mirar al 2021, los tengamos presentes y los celebremos.
En la narrativa de Mateo, ya casi al final del Sermón del Monte vemos esta declaración, Mateo 7:21: “No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Si hacer la voluntad de Dios es tan importante para nuestra vida, debemos ver cuál es esa voluntad general para los cristianos.
Pablo lo deja claro en, 1 Tesalonicenses 4:3, “Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual”. Sin embargo, hoy más que nunca la pornografía visita los hogares, la infidelidad, el adulterio, la promiscuidad, etc., y nuestra santificación queda en un segundo o tercer plano.
También, la voluntad de Dios para nosotros es que seamos agradecidos, 1 Tesalonicenses 5:18, “dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús”. Una sociedad desagradecida va en camino a la destrucción moral, mire como Pablo lo dice en Romanos 1:21, “Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido”. “Ni le dieron gracias” eso indica la falta de agradecimiento de una humanidad caída, la cual piensa que todo se lo merece.
A la luz de lo que vemos en la historia, el hombre prefiere conformarse al mundo más que a la voluntad de Dios, en Romanos 12:2, “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto”. Nuestra mente debe ser transformada para que nosotros tengamos clara la voluntad de Dios. Algunos prefieren el misticismo antes que el efecto transformador de la Palabra de Dios en nuestras vidas. Pero a los que Dios nos ha hecho entender, Celebramos Su Voluntad en Nuestras Vidas.
Celebrando la Voluntad Soberana de Dios en la Sociedad
El plan redentor de Dios para la humanidad se cumplió, se está cumpliendo y se cumplirá. Colosenses 1:16 (RV60), “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.
La redención en Cristo es el plan de Dios para el mundo: El Antiguo Testamento dice que viene. Los Evangelios dicen que está aquí. El libro de los Hechos lo proclama. Las Epístolas lo explican. Apocalipsis dice que viene de nuevo. Después de la crucifixión de Cristo, muchos creyeron que todo se había perdido; sin embargo, Emanuel, Dios con nosotros hace una aparición en una escena donde algunos que iban camino a Emaús estaban muy desanimados, por los acontecimientos alrededor de la persona y la crucifixión. Y para animarlos, Cristo sale al paso, y comienza a enseñarles en lo que algunos han llamado la mejor clase de todos los tiempos, y vemos lo siguiente: Lucas 24:27 (RV60), “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”. El plan redentor de Dios para la humanidad se había dicho de diferentes maneras por los profetas y por Las Escrituras, en otras palabras, todo responde a un plan divino concebido por el beneplácito de la voluntad de Dios.
En conclusión, aunque el enemigo ha tratado, y seguirá intentando, detener el plan redentor de Dios, no hay nada, absolutamente nada que se escape de su control, y sus propósitos se han cumplido y se cumplirán, así que solamente nos queda Celebrar Su Perfecta Voluntad en Nuestras Vidas y en la Sociedad ya que “sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito” (Ro. 8:28). Recordemos las palabras de Pablo, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos!” (Fil. 4:4).
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