A lo largo de los años, en los que el Señor me ha permitido acompañar y aconsejar a hermanas que han enfrentado la traición —una experiencia que también he vivido—, he aprendido que este es uno de los dolores más profundos que alguien puede experimentar, especialmente cuando proviene de un ser querido. Sin embargo, la Biblia nos ofrece guía y consuelo para atravesar este proceso con esperanza. A continuación, comparto algunos principios clave para aconsejar a quienes han sido traicionados.
1. Reconocer el dolor y llevarlo a Dios en oración
Es importante validar el sufrimiento de la persona afectada. La Biblia no ignora el dolor de la traición; al contrario, lo refleja «Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba, El que de mi pan comía, Contra mí ha levantado su talón». (Sal. 41:9) Donde David lamenta la traición de alguien en quien confiaba. Jesús también experimentó esta herida cuando Judas lo entregó «Mientras todavía estaba Él hablando, llegó una multitud, y el que se llamaba Judas, uno de los doce apóstoles, iba delante de ellos, y se acercó para besar a Jesús. Pero Jesús le dijo: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”». (Lc. 22:47–48).
Por ello, el primer paso es animar a la persona a llevar su dolor a Dios en oración. Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido (Sal. 55:2) confiando en que Él sana los corazones quebrantados (Sal. 147:3).
2. Seguir el ejemplo de Jesús
Jesús enfrentó la traición con amor y perdón, esto es evidente al ver a los discípulos abandonando y huyendo de donde se encontraba su Maestro cuando fue arrestado (Mt. 26:56), o en el caso de Pedro cuando negó al Señor tres veces antes del cantar del gallo (Lc. 22:61-62); sin embargo, Jesús no permitió que la amargura llenara Su corazón; justo antes de morir, oró: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc. 23:34).
Este ejemplo nos enseña que, aunque la traición duele, podemos optar por no guardar rencor y perdonar una obra que hace el Espíritu Santo en nosotros.
3. Fomentar el perdón
La Biblia nos llama a perdonar, pues el resentimiento solo carga el alma, nos exhorta a dejar la amargura y a perdonar como Dios nos ha perdonado.
Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención. Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, insultos, así como toda malicia. Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo (Ef. 4:30-32).
El perdón no significa aprobar la traición ni permitir que se repita, sino liberar el corazón de la carga del rencor y confiar en la justicia divina, Pablo nos exhorta a que «…nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: “Mía es la venganza, Yo pagare”, dice el Señor» (Ro. 12:19). Por supuesto, este es un proceso que puede tomar tiempo, pero es esencial para la sanidad emocional y espiritual.
4. Evaluar la posibilidad de restauración
En algunos casos, la relación con quien traicionó puede restaurarse, pero esto requiere prudencia. La Biblia nos llama a ser pacificadores en Mateo 5:9 «Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios», pero también a actuar con sabiduría «El prudente ve el mal y se esconde, pero los simples siguen adelante y son castigados» (Pr. 22:3).
Si hay un verdadero arrepentimiento por parte del ofensor somos llamados a perdonar incontables veces (Lc. 17:3-4). La reconciliación puede ser posible. Sin embargo, en algunas situaciones, mantener distancia es la mejor opción.
5. Renovar la confianza en Dios
La traición puede hacer que una persona desconfíe de los demás, pero la Biblia nos recuerda que «Es mejor refugiarse en el Señor, que confiar en el hombre» (Sal. 118:8). Él es fiel y nunca nos fallará (Lam. 3:22-23). Por lo que nuestra labor como consejeros es animar a la persona a buscar fortaleza en la Palabra de Dios y en una comunidad de creyentes que le apoye.
6. Buscar apoyo en la iglesia
Nadie debería enfrentar la traición en soledad. La comunidad cristiana está para ayudarnos a sobrellevar las cargas los unos de los otros (Gá. 6:2). Debido a esto, el aconsejado debe rodearse de hermanos en la fe que puedan orar y brindar apoyo en su proceso de sanidad.
7. Confiar en el propósito de Dios
Dios puede transformar incluso las experiencias más dolorosas en algo bueno como dice Romanos 8:28 «Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito». La historia de José es un ejemplo de cómo Dios usa la traición para cumplir sus planes «Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien para que sucediera como vemos hoy, y se persevera la vida de mucha gente»(Gn. 50:20). Aunque la traición es difícil, puede ser una oportunidad para crecer espiritualmente y depender más de Dios.
Conclusión
Aconsejar a alguien que ha sido traicionado requiere comprensión, dirección bíblica y oración. Es fundamental validar su dolor, guiarlo hacia el perdón, fortalecer su confianza en Dios y rodearlo de apoyo cristiano. Aunque la traición deja cicatrices, en Cristo hay sanidad, restauración y esperanza. Con el tiempo y la gracia de Dios, es posible superar la traición y encontrar paz.
Comparte en las redes
