“No me importa que problema estás enfrentando; no tiene ningún poder para derrotar la cruz de Cristo

Jay E. Adams

El día sábado, el reconocido consejero, Jay Edward Adams partió para estar eternamente con su Señor, nos compadecemos con su esposa Betty Jane, sus cuatro hijos, once nietos y una bisnieta en este tiempo de pérdida terrenal, pero de ganancia celestial.

El Dr. Jay Adams, nació un 30 de enero de 1929, y nació de nuevo a sus 15 años como resultado de leer el Nuevo Testamento que un amigo le entregó. Es conocido como autor y profesor cristiano presbiteriano que inició su formación en el Seminario Episcopal Reformado, hasta su doctorado en la Universidad de Missouri.

Pastoreó iglesias en Pennsylvania y Nueva Jersey; sirvió como profesor en el Westminster Theological Seminary en Filadelfia, director del programa de doctorado en el mismo seminario pero en la ciudad Califronia, y como plantador en Carolina del Sur. Así mismo, fue el fundandor de la Asociación Nacional de Consejeros Noutéticos y del Instituto de Estudios Noutéticos. (1)

Además, es el autor de numerosos libros como: “Capacitados para restaurar”, “Capacitados para orientar”, “La práctica de aconsejar, “Manual del consejero cristiano”, “Theology of Counseling” (Teología de la consejería), “Christian Living in the Home” (La vida cristiana en el hogar), “How to help people change” (Como cambian las personas) y otros títulos; alrededor de 100 libros acerca de consejería, predicación, teología y ministerio pastoral. (1)

En su libro La Consejería, el pastor John MacArthur dice acerca de Jay Adams “la biblia, la teología, el griego y la predicación formaron el corazón de su educación. Pero como pastor, los problemas de las personas fueron su constante preocupación y carga”.

Adams siempre buscó mejorar sus habilidades para aconsejar. En 1963, fue invitado a enseñar teología práctica en el Seminario Teológico Westminster. Fue allí donde se dedicó a gran parte de la consejería pastoral. En 1970 publicó su primer libro, su redescrubrimiento personal de la consejería bíblica fue el inicio del redescubrimiento para vastos sectores de la iglesia.

Sus métodos sentaban un ideal de “confrontación noutética”. Adams vio el método de la Biblia en consejería como radicalmente dependiente de la obra del Espíritu Santo en la aplicación de la Palabra de Dios a la vida: las promesas dan valor y poder, sus mandamientos redarguyen y guían, y sus historias son de aplicación. En pocas palabras, la consejería noutética de Adams es la confrontación que brota del sentimiento de cambiar algo que Dios desea cambiar. (2)

En pocas palabras, la consejería noutética de Adams es la confrontación que brota del sentimiento de cambiar algo que Dios desea cambiar.

La consejería noutética

Toma su nombre del vocablo griego “nouthesia”, usado en el Nuevo Testamento principalmente por el apóstol Pablo, que se traduce como “amonestar, corregir o instruir”.

Este término, que probablemente describe mejor lo que es la Consejería Bíblica, se registra en pasajes como Romanos 15:14:  “Yo mismo estoy también convencido de que vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento y capaces también de amonestaros los unos a los otros.” 

Su práctica es incorporada en la forma bíblica del cambio, como parte de nuestra santificación, sostenida por Dios en Cristo por el poder de su Espíritu. El Cuerpo crece a medida que todos se parecen más a Cristo.

Sabemos que la Iglesia de Cristo avanza, se sostiene y las puertas del Hades no prevalecen contra ella porque le pertenece a Dios, es su obra y es él quien la sostiene. Y, esto no es diferente cuando hablamos de la madurez de sus miembros, quienes a su vez se necesitan para crecer y santificarse.

Esta verdad nos recuerda 2 Timoteo 3:16-17: “Toda Escritura es inspirada porDios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra”.

Si toda la Escritura es útil, entonces es suficiente para nuestra transformación. Una verdad que Adams enfatizó a lo largo de todos sus libros. Una verdad que hoy abrazamos como creyentes que vivimos a la luz de las Escrituras.

Si toda la Escritura es útil, entonces es suficiente para nuestra transformación.

El legado de Adams

Personalmente, estoy muy agradecida por la aportación del pastor Adams, en su comprensión de la importancia de una buena teología para aconsejar, misma que procede de una buena interpretación bíblica.

En tiempos como los que atravesamos, de enseñanzas peligrosas que atentan contra la autoridad, suficiencia y necesidad de la Palabra de Dios, damos gracias a Dios por proveer hombres fieles a él, como lo fue Jay Adams, quien llamó a la Iglesia a recordar la suficiencia de la Palabra de Dios para aconsejar, enseñar, amonestarnos unos a otros para hacer visible el Reino de Dios como resultado de su obra en este mundo.

Nos llamó a reforzar la confianza en las Escrituras y obra de Cristo para caminar en santidad aun en medio del sufrimiento y las deficiencias físicas de un mundo caído.

Hoy, la exhortación es a continuar enseñando y aconsejando la verdad del evangelio, la suficiencia de la Palabra de Dios, la gloria de Dios y la obra completa de Cristo para el cambio y crecimiento de todo creyente. Ciertamente, Jay Adams lo hizo hasta el último día de su vida. Y por ello estamos muy agradecidos con Nuestro Padre Celestial.

  1. Biografía de los profesores en el Instituto de Estudios Noutéticos
  2. La Consejería, John Macarthur, Redescubrimiento de la consejería bíblica, páginas 71, 73-74


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