Algunos hombres que deciden atender, responder y ser obedientes al llamado de Dios, pasan por largos años trillando en ese mundo del ministerio, donde los desengaños, las traiciones, las divisiones, los abandonos, etc., etc. son parte de su vida, pero aun se mantienen fieles. 

A parte del evidente respaldo de parte del Señor, poco se habla de aquella que lo ha acompañado en las luchas y las pruebas que se dan en el trayecto. Su esposa se mantiene firme y adelante a pesar de las criticas que la invaden, del rechazo, de la difamación y todo lo demás que viene de la mano de apoyar a su esposo en el ministerio. 

Me gustaría que este escrito sirva como especie de homenaje a esas esposas que apoyan a sus esposos en el ministerio y que de alguna manera, nosotros los esposos podamos ser mas sensibles y agradecidos con ellas, especialmente públicamente. Digo eso, no porque yo lo cumpla a cabalidad, pero quiero estar consciente de que lo debo hacer y que debo mejorar en esa area, y si eres honesto, debes reconocer que tú también. Porque tú lo sabes, nosotros los pastores, somos “los buenos del paseo”.

En algunas ocasiones, he visto como hombres de Dios le dan a su esposa el debido respeto y amor, pero en otros casos, no es así y eso debe cambiar.

La Biblia es clara de como debe ser nuestra relación con nuestra esposa, estas palabra de Pablo son extremadamente difíciles de cumplir, pero debemos apuntar a llevarlas a cabo, Efesios 5:25-27 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.

En mi caso en particular, mi esposa ha estado conmigo de tantas maneras que son incontables, pero quiero dejarte algunas de modo que te puedan servir y recapacitar sobre tu esposa. 

El los momentos de pruebas financieras, mi esposa ha estado conmigo, en los embarazos de nuestros hijos, ella ha estado conmigo, en los días que no me he levantado del mejor humor, mi esposa ha estado conmigo, en los momentos que he necesitado un buen consejo, mi esposa ha estado conmigo, en los momentos de escasez, ella ha estado conmigo, cuando he estado al borde de la muerte en la cama de una hospital, ella ha estado conmigo, cuando me ha faltado la paciencia, ella ha estado conmigo, y podría llenar muchas paginas con esta lista, y estoy seguro que tú tienes la tuya. 

En mi caso, mi esposa tiene un don de discernimiento que yo no lo tengo y he hablado con otros pastores que llevan muchos años en el ministerio que concuerdan conmigo, ellos también han reconocido ese don es sus esposas. Cuando éramos jóvenes, quizás no le prestábamos mucha atención a las advertencias de nuestra esposa, pero al pasar los años hemos llegado a reconocer el valor de sus advertencias y sus consejos. ¿Cuánto trabajo y dolores de cabeza hubiéramos evitado si hubiésemos escuchado?

Existen recursos que nos ayudan a ser mejores esposoa, hay un libro que te quiero recomendar de Stuart Scott, El Esposo Ejemplar, Una Perspectiva Bíblica que me ha sido útil y te puede servir también. En uno de sus capítulos, el nos da una lista de maneras en la que puedes mostrarle amor a tu esposa, y aquí te las comparto, recuerda que gran parte del ministerio como requisito es poder gobernar bien nuestra casa, tanto cuando los hijos están o cuando se van. Estas son sus recomendaciones:

  • Dale preferencia sobre ti mismo.
  • Muestra interés en sus intereses.
  • Anímala con palabras de aprecio.
  • Alegra su vida con una tarjeta, nota, flores, o regalos inesperados.
  • Pasa tiempo con ella divirtiéndote (lo que ella disfrute).
  • Pasa tiempo escuchando con interés a sus asuntos, mostrando compasión, dandole ánimo por la Palabra de Dios y ayudándola a encontrar una solución; todo en ese orden (¡créeme!).
  • Ayúdala cuando se vea que lo necesita (¡no esperes a que te lo pida!).
  • Muéstrale afecto que no sea sexual.
  • Busca agradarla y satisfacerla durante la intimidad sexual.
  • Confronta su pecado en amor, ora por ella a cerca de eso y anímala a cambiar.
  • Ora con ella, lee las Escrituras con ella. Mira que ella esté sirviendo y usando sus dones espirituales dentro de la iglesia.

Los deberes y compromisos del ministerio son muchos y en ocasiones la esposa queda en un segundo plano. Debemos confesar nuestro pecado ante el Señor, las palabras que hemos predicado en nuestros sermones. A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado (St. 4:17)

Hemos lanzado esa piedra cuando queremos que la congregación se mueva a hacer lo correcto, pero hoy la piedra nos cae a nosotros. Los muchachos en algunos países de Latinoamerica tienen un juego un poco cruel, se reúnen en un circulo y lanzan una piedra hacia arriba y hay que tratar de esquivarla de manera que no te caiga en la cabeza y dicen; “Alicante , Alicante, al que le caiga que la aguante”. Hay otro dicho que dice: “A buen entendedor pocas palabras”. Pero me gustan mas las palabras de Jesús, “El que tiene oídos, que oiga (Mt. 13:9). Que Él nos ayude a ser mejores esposos y nosotros cumplir con la parte que nos toca.


Comparte en las redes