Todo Cambia
Hay una realidad en la vida que debemos tener en cuenta, es la realidad de que todo cambia. En su encuentro con la samaritana en Juan 4, JesĆŗs apunta a un cambio que vendrĆa para los samaritanos y para la humanidad. Cuando Ć©l le dice a la samaritana,
āPero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarĆ”n al Padre en espĆritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adorenā (Jn. 4:23, LBLA).
Algunos han dicho que esta declaración es āUno de los anuncios mĆ”s grandiosos jamĆ”s hechos por nuestro SeƱor; y hecho a una mujer pecadoraā. Lo cual tambiĆ©n, al ejercer su función profĆ©tica, JesĆŗs apunta a la predicación del evangelio en Samaria en Hechos 8:4-25.
El filósofo HerĆ”clito de Ćfeso creĆa que el mundo estaba regido de acuerdo con lo que denominó el Logos (“palabra”, “razón” o ādiscurso”) y es por eso que Juan al comenzar a escribir, deja claro que JesĆŗs era el logos del cual este hombre habĆa hablado. Este hombre es quien acuƱa la frase, āel cambio es la Ćŗnica constanteā.
Nadie podrĆa negar que la sociedad cambia constantemente. Estoy seguro que la mayorĆa de los jóvenes de hoy en dĆa, no tienen idea de lo que es un telĆ©fono donde los nĆŗmeros se encuentran en un disco rotativo, que se utiliza para marcar el nĆŗmero al cual llamamos.
Ahora bien, la iglesia primitiva, asĆ como nosotros hoy dĆa, tambiĆ©n experimentó cambios, aunque no a la misma velocidad, pero los hubo, y esos cambios la movieron a una mayor proclamación del evangelio. Quiero que miremos algunos versĆculos del pasaje citado anteriormente en Hechos 8:4-25.
āPero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristoā (Hechos 8:4-5).
En la narrativa de Lucas sobre lo que estaba sucediendo, podemos ver que los cristianos se habĆan esparcido, eso indica cambio, habĆan dejado su zona de confort; sin embargo, vemos que ellos iban por todas partes anunciando el evangelio.
Para llevarlo a nuestro contexto, especialmente en este aƱo de confinamiento para muchos cristianos, imitarlos a ellos nos lleva a cumplir con la Gran Comisión. Hoy tenemos acceso a redes sociales, que tristemente muchos usan para contender, pero hay otro buen nĆŗmero de cristianos que las usamos para proclamar las verdades bĆblicas y el evangelio. AdemĆ”s, en el versĆculo 5 se nos dice que Felipe descendió a la cuidad de Samaria y les predicaba a Cristo.
¿Cómo cumplir con la Gran Comisión cuando los tiempos han cambiado?
Predicando a Cristo, es y debe ser siempre la respuesta. La iglesia primitiva tenĆa la costumbre de predicar a Cristo en el templo y casa por casa como lo vemos en Hechos 5:42. Hoy en dĆa es difĆcil llegar a las personas casa por casa, pero es mĆ”s fĆ”cil hacerlo āredes por redesā. Hoy vivimos en un mundo cibernĆ©tico donde muchas relaciones, transacciones y negocios se hacen por las redes, hasta el punto que existen pĆ”ginas donde las personas se pueden conocer y hasta llegar a casarse.
El apóstol Pablo escribió por inspiración divina, āMe he hecho a los judĆos como judĆo, para ganar a los judĆos; a los que estĆ”n sujetos a la ley (aunque yo no estĆ© sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que estĆ”n sujetos a la ley; a los que estĆ”n sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que estĆ”n sin ley. Me he hecho dĆ©bil a los dĆ©biles, para ganar a los dĆ©biles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunosā (1 Co. 9:20-22).
En el pasaje de Hechos 8:4-25 vemos a Felipe predicando en Samaria, un lugar detestable por los judĆos, los samaritanos habĆan mezclado la religión con la ley de MoisĆ©s y con sus supersticiones, y los judĆos ni siquiera se dignaban a pasar por esa región en el trayecto de Judea a Galilea o viceversa. Sin embargo, mire lo que se nos dice en el siguiente versĆculo,
āPero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeresā (Hch. 8:12).
Mire ademĆ”s, lo que sucedió, āCuando los apóstoles que estaban en JerusalĆ©n oyeron que Samaria habĆa recibido la palabra de Dios, enviaron allĆ” a Pedro y a Juanā (Hch. 8:14). Sucedió algo maravilloso en medio de tiempos cambiantes, los cambios en nuestra sociedad no deben amedrentar o acorralar a los cristianos, al contrario, debemos ser proactivos y movernos de lo que yo llamó de la B a la A, āde la Banca a la Acciónā, asĆ como estos cristianos de la iglesia primitiva.
Mire cómo termina el pasaje, āY ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a JerusalĆ©n, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelioā (Hch.8:25).
El evangelio es la Ćŗnica esperanza para un mundo caĆdo, para un mundo cambiante, para un mundo que se seculariza a una velocidad impresionante. ĀæCómo cumplir con la Gran Comisión cuando los tiempos han cambiado? En primer lugar, proclamando el evangelio y, en segundo lugar, a la luz de lo que vemos en el v. 14, cuando los apóstoles, que estaban en JerusalĆ©n, oyeron que Samaria habĆa recibido la palabra de Dios, enviaron allĆ” a Pedro y a Juanā¦
El evangelio es la Ćŗnica esperanza para un mundo caĆdo, para un mundo cambiante, para un mundo que se seculariza a una velocidad impresionante.
La Gran Comisión se cumple en la nueva realidad al igual que se cumplió en la antigua realidad, la cual era una nueva realidad para aquellos tiempos. Proclamando el grandioso y precioso evangelio de Jesucristo y enviando a otros que lo hagan. Ya sea por las redes o preferiblemente de una manera mÔs personal de tú a tú, de cara a cara, frente a frente, con la absoluta confianza en el evangelio y no avergonzarnos de él,
āPorque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judĆo primeramente y tambiĆ©n del griegoā. (Ro. 1:16, LBLA).
La Gran Comisión se cumple en la nueva realidad al igual que se cumplió en la antigua realidad, la cual era una nueva realidad para aquellos tiempos. Proclamando el grandioso y precioso evangelio de Jesucristo y enviando a otros que lo hagan.
Los tiempos han cambiado y seguirĆ”n cambiando, pero tenemos un evangelio y un Dios inmutable, āJesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglosā (Heb. 13:8).
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