El otro día, mientras contemplaba una fotografía del caminante sobre un mar de nubes, realizada por Caspar D. Friedrich, sentía cómo mi alma era escudriñada por las pinceladas del artista. Reflexionar detenidamente sobre una obra de arte es un viaje emocionante que eleva la mente y el corazón a visones gloriosas. Una de las razones por las que me gusta Friedrich es porque es introspectivo, sincero, traslucido consigo mismo. Por esa misma razón llega al interior de los demás, porque conoce muy bien el camino para llegar a sí mismo, sabe conectarse con el dolor humano.
Pues bien, mi querida amiga Karla Fernandez es igual pero con la escritura. Todos aquellos que disfrutamos leerla sabemos de primera mano que sus renglones nos llevarán a un viaje interior, de mente y corazón. Ella siente lo que escribe y por eso escribe con pasión. Escribe de alma a alma. Sus palabras son sinceras, sus ideas introspectivas, su voz confronta la realidad que no tolera. Esa transparencia es lo que más me gusta de ella. Su libro se proponen llevarnos a cobrar conciencia, despertar a nosotros mismos, a la Palabra de Dios y al mundo que nos rodea. Nos quiere hacer saltar de la cómoda silla del ensimismamiento para ponernos activos en la vida real —con todos los desafíos de la cotidianidad.
Quienes lean sus libros deben entender esto si quieren entender su mensaje. Si un fruticultor viene a buscar mandarinas al naranjo se verá decepcionado. Nunca debemos pedirle a un escritor lo que no da ni ofrece. Si algún lector ingenuamente se acerca a este librito esperando hallar reflexiones académicas, bosquejos elaborados o recetas mágicas de crianza, pues desengáñese ahora mismo. Porque Karla nos ofrece cosas mucho más valiosas que esas trivialidades: devela la lucha de la madre que cría hijos varones, invitándonos a poner los pies sobre la tierra y dejar los sueños dorados. Desnuda su alma para que nosotros podamos acomodarnos en sus cicatrices para ser sanados. No existe un modelo perfecto de crianza, ella lo sabe. Por eso rompe con el molde y levanta su voz en representación de muchas mujeres que sufren en silencio y quieren ser oídas y atendidas.
El azul es para los niños es una flecha que pretende alcanzar el ser interior de las madres. Cualquiera puede escribir para informar, cualquiera puede parlotear consejos, incluso algunos pueden escribir cosas teológicamente correctas para instruir. Pero este libro se propone ir a una zona donde los escritores nos sentimos incomodos: la conciencia del lector. Porque para llevar a otros allí, primero debemos enfrentarnos a nosotros mismos. Sin embargo, Karla no duda en hacerlo.
No es sencillo lograr que un lector cobre conciencia de una situación determinada que ignora, es algo así como pegarle a una mano dormida: tarda en reaccionar. Pero con paciencia Karla machaca el mismo clavo hasta lograr el gran despertar, hasta que nos demos cuenta de la importancia de criar hijos varones para la gloria de Dios, el bien de sus almas y el beneficio de la sociedad. Una vez que consigue su cometido, entonces es más fácil que nos comprometamos con la inmensa labor que confiere ser esos padres y madres que Dios nos llamó a ser cuando nos confió Sus hijos.

El azul es para los niños
Conoce el libro El azul es para los niños, escrito por Karla de Fernández, publicado por Editorial EBI.
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