Todos hemos oído la frase: «La belleza está en el ojo del espectador», pero ¿qué sucede si el ojo del espectador está tan distorsionado que la belleza deja de parecer hermosa? Con frecuencia encuentro que este es el caso cuando aconsejo a hombres que han luchado con el problema de la pornografía. A menudo, en medio de esa lucha, dicen algo como: «Realmente estoy teniendo dificultades para sentirme atraído por mi esposa. Simplemente ya no se ve como cuando nos casamos, y ya no me atrae». Me temo que muchos de nosotros que aconsejamos a hombres nos encontramos habitualmente con este problema en los esposos, y suele haber mensajes confusos sobre cómo pensamos acerca de la belleza física. Sin embargo, las Escrituras nos dan un fundamento para la belleza, ofrecen un mejor enfoque para ella, y ayudan a deshacer las distorsiones causadas por nuestro pecado en nuestra percepción de la belleza.

El fundamento de la belleza

Detrás de este tipo de evaluación que un esposo hace de la belleza de su esposa yace una suposición parasitaria: «Mi atracción hacia mi esposa proviene de que ella se ajuste a un ideal particular de belleza y proporción que yo he establecido. Antes se veía así; ahora no». Esta suposición se opone al testimonio de las Escrituras acerca del buen diseño de Dios para el matrimonio. Bíblicamente hablando, ¿dónde está arraigada la belleza, si no es en «el ojo del espectador», es decir, el esposo? La raíz de todo lo que es bello es Dios mismo. Holmes y Reju, en su capítulo sobre la belleza en medio de la adicción a la pornografía, escriben: «Para descubrir lo que es verdaderamente hermoso, necesitamos entender la perspectiva de Dios sobre la belleza».[1] Dios es quien establece la pauta para evaluar la belleza, no nuestra propia perspectiva. Si la belleza está en el ojo del espectador, debemos recordar que el ojo del espectador debe estar gobernado por el Dios que ha creado a su esposa para que sea hermosa. Dios es aquel hacia quien apunta toda belleza, porque Él es el autor de la belleza. Él es el estándar preeminente por el cual todas las cosas son juzgadas como verdaderas y «bellas». Y la concepción de Dios sobre lo que es bello debe impulsar la manera misma en que nuestros aconsejados perciben a sus cónyuges. Nuestra cultura se enfoca en la juventud, la proporcionalidad y la abundancia. Sin embargo, Dios declara bellas las cosas por lo que Él ve en el corazón interior (producido por Su propio poder), por Su diseño creativo de su cuerpo y personalidad, y por Su mandato respecto a los aspectos del amor dentro del pacto.

El enfoque de la belleza

La belleza atrae la atención porque se distingue de lo normal y lo mundano. Hay una razón por la que las personas recorren miles de kilómetros para visitar el Gran Cañón, hacen viajes anuales para contemplar los atardeceres en la playa o viajan en otoño para ver el cambio de las hojas en Vermont. Estas visiones de belleza son marcas distintivas. Son propias de esos lugares a los que la gente está dispuesta a ir desde lejos para experimentarlas. ¿Qué es lo distinguible en nuestras esposas? Esto puede sonar contraintuitivo, porque la esposa de tu aconsejado es su normalidad. Ella es la persona con la que más interactúa, pero esto deja al descubierto que ya han pensado de manera equivocada acerca de qué rasgos distintivos deberían entrar en juego en su concepto de belleza.

Cuando los esposos miran a sus esposas de la manera a la que las Escrituras los llaman, la persona normal en su vida ES la persona distinguida en su vida. Si miramos a nuestro alrededor, el mundo está lleno de otras personas. La humanidad está compuesta por miles de millones de mujeres, pero esta mujer es su esposa. Eso forma parte de un concepto bíblico de la belleza. Ella es su esposa. Permíteme desglosar esto en dos partes.

Primero, la esposa de tu aconsejado es su esposa. Mi punto es que su amor de pacto el uno por el otro los distingue. El «su» aquí implica exclusividad. Distinción. El Cantar de los Cantares lo expresa de esta manera: «Yo soy de mi amado y mi amado es mío» (Cnt. 6:3); y también: «Ponme como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo» (Cnt. 8:6). Su esposa es belleza para él porque es su esposa; su compromiso dentro del pacto es una de las marcas distintivas de su belleza.

Segundo, su esposa es su esposa. Es decir, su esposa es una portadora única de la imagen de Dios. Es una persona con una personalidad única y hermosa. Está hecha de manera admirable y maravillosa. No es algo que él aporte lo que la hace hermosa. Ella es hermosa. Su belleza debe ser afirmada y notada. Debe ser un lugar al que él se tome el tiempo de visitar y ante el cual pueda maravillarse.

Ahora bien, debemos notar dos aspectos de la belleza de su esposa que nos muestra el Cantar de los Cantares. Primero, hay un énfasis en la experiencia de su compañía y de su amor. Él escribe: «¡Que me bese con los besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino» (Cnt. 1:2). Y nuevamente: «¡Cuán hermosos son tus amores, hermana mía, esposa mía! ¡Cuánto mejores son tus amores que el vino, y la fragancia de tus ungüentos que todos los bálsamos!» (Cnt. 4:10). El esposo y la esposa deben encontrar belleza en la compañía del otro. Esto incluye la experiencia sexual, así como el simple disfrute de pasar tiempo juntos. Deben encontrar belleza en la experiencia normal y cotidiana de una vida vivida uno al lado del otro.

Esto no significa que no haya un enfoque en el cuerpo, que es el segundo aspecto de la belleza al que el Cantar de los Cantares dirige nuestra atención. Tampoco significa que los esposos deban sentirse atraídos por sus esposas únicamente por la experiencia compartida o solo por su personalidad. De hecho, esta es una de las enseñanzas más desafiantes de Cantares para los esposos cuya perspectiva ha sido distorsionada de esta manera. En Cantares sigue habiendo un enfoque del hombre en el cuerpo de su esposa. Sus senos, muslos, ombligo, piernas, ojos y una gran cantidad de otros rasgos de su esposa atraen su mirada, y él se deleita en ellos. Pero el punto que debemos extraer de estos pasajes no es que ella sea encantadora para él porque estos rasgos se ajusten a una proporción particular, sino que son encantadores para él porque son de ella.

Considera cuán contracultural es esta visión de la belleza. Mientras que la cultura enfatiza únicamente la juventud y la belleza proporcional, considera lo que dicen los Proverbios: «Regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre» (Pr. 5:18b-19). Esta esposa es la esposa de su juventud, pero no una esposa perpetuamente joven. Por lo tanto, el estándar de la belleza no es una idea estática de proporción o de juventud, sino que es coherente con el amor del pacto. Él debe sentirse cautivado por el cuerpo de su esposa, únicamente porque es el cuerpo de su esposa. Cada día que tu aconsejado despierta, su esposa debe ser belleza para él, y él debe deleitarse en ella. Debe deleitarse en su cuerpo. Esto no es menos cierto cuando tiene 21 años y es recién casado que cuando se encuentra en los años crepusculares de su vida. Como dijo un pastor: «Tu esposa necesita convertirse para ti en la definición misma de la belleza física. Cuando aparece una nueva arruga o un nuevo abultamiento, esa arruga o ese abultamiento se suma a tu comprensión de la belleza física».[2] Su esposa debe ser belleza para él.

La belleza: ¿cómo se forma?

Pero ¿cómo se forma este tipo de afecto? Si hemos sido deformados por la influencia cultural y por la adicción a la pornografía, ¿cómo podemos ser formados de una mejor manera? Quiero llamar nuestra atención a una forma en que esto debería suceder.

Debemos comenzar recordándole lo que las Escrituras dicen acerca de su esposa. Él debe comenzar a apreciar la belleza de su esposa. Lo que debe ocurrir es algo como lo siguiente. Tengo familiares que viven en Colorado Springs. Cada día se despiertan a la sombra del Pikes Peak, que es una vista montañosa hermosa. Cada vez que los visito, me deja sin aliento. Pero, si tuviera que suponerlo, muchas personas en Colorado Springs no aprecian esa vista porque se ha vuelto demasiado normal y cotidiana para ellas. Solo al comenzar a mirar y a apreciar la belleza única de esa vista en particular es que podemos ser formados de esta manera. La esposa de tu aconsejado es hermosa. Si él no lo ha considerado así, ha pasado por alto algo que es muy verdadero y que está justo delante de él. Así que, haz que mire.

Ahora, detente.

Esta es una forma diferente de mirar para tu aconsejado. Esta mirada no es una mirada de autoindulgencia. No es una mirada lujuriosa que ve a su esposa como un objeto para ser usado con fines egoístas. Es una mirada de gratitud y de aprecio. Su esposa es un regalo que debe ser atesorado y admirado. Las esposas pueden notar la diferencia, y también el Señor.

Conclusión

Al aconsejar a esposos que enfrentan esta distorsión pornográfica, ayúdales a ver por qué sus esposas son hermosas para ellos. No solo ayúdales a ver que esto es lo que las Escrituras dicen acerca de su esposa, sino también anímales a arrepentirse de su distorsión y a reconocer la belleza tal como Dios la declara. Solo entonces podrán comenzar a honrar al Señor al reconocer que su esposa es hermosa para ellos.

Preguntas para la reflexión

  1. ¿Has observado temas similares de una percepción distorsionada de la belleza en hombres que luchan con la pornografía?
  2. ¿De qué otras maneras puede el Cantar de los Cantares ayudar a los hombres a captar una visión bíblica de la belleza?
  3. ¿De qué otras formas podrías animar a un esposo a tener una mejor perspectiva sobre la belleza de su esposa?

Este artículo fue publicado originalmente en Biblical Counseling Coalition


[1] Deepak Reju & Jonathan Holmes, Rescue Skills: Essential Skills for Restoring the Sexually Broken, (Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 2021), 214.

[2] Curtis Solomon, Redeem Your Marriage: Hope for Husbands Who Have Hurt through Pornography, (Greensboro, NC: New Growth Press, 2022) 106. Traducido al español como Redime tu matrimonio: Esperanza para esposos que han causado heridas a través de la pornografía por Editorial EBI.


Cantar de los cantares

El rey Salomón amó a muchas mujeres creyendo que le traerían paz y placer. Pero sus intentos de amar solo le trajeron dolor y miseria. Pensó que podía jugar con fuego… pero terminó quemado. Reflexionando sobre sus fracasos, escribió su mejor cántico, el Cantar de los Cantares, dirigido a hombres y mujeres solteros, y les enseñó el diseño de Dios para el amor, para que puedan amar con éxito. En lugar de enumerar mandamientos de «no harás…» respecto al sexo, Salomón moldea las emociones de los solteros para que deseen amar a la manera de Dios.


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