¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra Â«pastor»? Probablemente, la imagen de un hombre con un bastón en la pradera cuidando y protegiendo, a un rebaño de ovejas. O el rostro de tu pastor o de un pastor que escuchas a menudo. Asíque lo primero que viene a tu mente una persona que realiza una labor. La pregunta es: Â¿cuál es esa labor y cómo se ve? Esas son las preguntas que este artículo desea responder desde el corazón de una oveja descarriada, sucia, testaruda, pero que reconoce su necesidad del Pastor de pastores.

¿Cuál es la labor del pastor?

Un pasaje que nos enseña acerca de la labor pastoral lo encontramos en 1 Pedro 5:1-4, dice: Â«Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos […]. Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con Ã¡nimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria».

Al menos podemos extraer de este pasaje algunas respuestas a nuestra pregunta. Pedro ruega a los ancianos que (1) Apacienten la grey de Dio; (2) cuiden de ella y (3) No se enseñoreen de ella.

Los ancianos son responsables de dar de comer, de cuidar a las ovejas, sin creer que las ovejas les pertenecen a los pastores. La tarea es diaria, no solo el día domingo que es el día en el que reciben el alimento espiritual. Pero cuidar también implica, guiarlas con la Palabra, impartir sabiduría para cómo vivir frente a las dificultades o el sufrimiento, implica advertirles de los peligros de los lobos vestidos de oveja y de los peligros que hay dentro del corazón de las ovejas.

De una oveja que ha probado la bendición de tener un pastor que camina contigo a ser una oveja que ha necesitado en más de una ocasión el consejo y cuidado de un pastor, te quiero exhortar, hermano pastor: apacienta a las ovejas y cuida de ellas. Es claro que las ovejas no somos fáciles, muchas veces, nuestro pecado emana un olor de suciedad que queda impregnado en el pastor, como dice Jeremy Pierre: Â«El pastor no huele bien. Un buen pastor se relaciona con ovejas hediondas, y el aroma de estas se le pegan. Los pastores hieden no solo porque huelen como ovejas. Hieden porque huelen a sudor. Y a sangre también»[1]. Â¿Cuál sangre? La sangre de luchar contra su pecado y las circunstancias de este mundo.

¿Cómo se ve la labor del pastor?

Los pastores son hombres imperfectos y también son ovejas. Dios los ha llamado a esta noble tarea, de cuidar a las ovejas compradas a precio de sangre del Pastor de pastores: Cristo. He tenido la enorme bendición de conocer de cerca a varios pastores, conocer sus familias y algunas de sus luchas, puedo afirmar que la labor del pastor no es fácil, pero el distintivo en aquellos pastores fieles que conozco es que priorizan la labor de arremangarse las manos para pastorear y decir verdades difíciles a las ovejas para que corrijan su camino. Yo he sido una de ellas.

Uno de los pasajes más conocidos es Juan 10:10 acerca del propósito de Jesús como el Pastor de todas Sus ovejas: Â«Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor». Esa vida en abundancia es la que constantemente los pastores necesitan recordarnos y que Jesús es nuestro buen pastor. Deseo animar a los pastores a perseverar en su llamado, ya que como me enseñaron en su momento, el 80% de la labor de un pastor es oler a oveja, el púlpito solo es el 20% de su labor (He.  13:20)

.El cómo se ve esta labor la encontramos brevemente en el pasaje de 1 Pedro 5 que antes mencioné. Tres cosas, al menos, son importantes de tomar en cuenta acerca de apacentar y cuidar: (1) No lo hagas a la fuerza. No lo hagas porque te lo imponen o porque es tu herencia familiar. Hazlo voluntariamente. (2) No lo hagas motivado por el dinero que puedes recibir. Aunque el obrero es digno de su salario, que la motivación no sea por la cantidad de dinero que representa tu predicación o servicio. Incluso dentro de esas invitaciones a conferencias y a otras iglesias mientras no estás cuidando tu iglesia primero. Más bien, hazlo con buen Ã¡nimo, de corazón, como para el Señor. (3) No lo hagas como enseñoreándote de las ovejas. Ellas no te pertenecen. Más bien, cuídalas siendo tú ejemplo de Cristo para que ellas sigan a Cristo.

Una exhortación de una oveja

En mis años de caminar con pastores, de ser parte de residencias pastorales, he podido ver, con mucha tristeza, como muchos pastores en medio de su día a día están mas preocupados por sobresalir en el púlpito todos los domingos o de ser parte de una Ã©lite de pastores. Otros pastores se ocupan más en otras actividades en las que, ya sea porque gana más dinero o porque su nombre será conocido que, en aconsejar, visitar a los que están enfermos o con necesidad, en equipar a otros líderes, a ser consistente con la labor que Dios les ha dado junto a otros pastores.

Para poder apacentar y cuidar y no enseñorearse de las ovejas, examinen sus horarios lo que pueden hacer y lo que necesitan delegar; decir Â«no» muchas veces te previene de empezar proyectos y dejarlos a la mitad. Dedica tiempo a orar… un pastor que no ora, depende de sí mismo, de su conocimiento y de su sabiduría. Puedes lastimar a las ovejas con tus consejos si no has estado caminando con ellas al depender de tu juicio en vez de la oración y dirección del Padre. Por eso, en la manera de lo posible, como enseña la Escritura, es tan valioso tener varios pastores para que la obra no dependa de uno solo.

Y, pastor, promueve comunidad en tu iglesia, promueve ser familia alrededor del evangelio y de la gracia. Enséñales a llorar juntos, a orar unos por otros, a compartir vidas antes que estructuras; a amar a Dios y Su Palabra y a no olvidar la compasión por los más débiles. Todos somos pecadores, necesitamos el perdón y la reconciliación, sé tú el primero en Â«ser ejemplo de la grey». Y busca ser discipulado, pastor, porque tú necesitas rendir cuentas de tu relación con Dios, de tus luchas, de tu matrimonio y familia, que al final, es tu primer ministerio. 

Una exhortación a las ovejas

«Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero» (1 Ti 1:15). Ovejas, oremos por nuestros pastores, honremos su labor diaria de prepararse para predicar fielmente cada domingo, pero también oremos que sus vidas sean coherentes con la fe que imita a Cristo. Oremos por la iglesia, por nuestros hermanos y hermanas, para que crezcamos y maduremos; para que desechemos las viejas fábulas y dejemos de contender por lo que no aprovecha. Oremos porque se levanten más hombres, y que los pastores reconozcan el llamado de aquellos que genuinamente anhelan el pastorado y necesitan ser encaminados. Oremos por más iglesias plantadas, que es el método apostólico para avanzar el reino de Dios. Y oremos que seamos fieles ovejas de nuestras iglesias.

[1] Jeremy Pierre y Deepak Reju. El Pastor y la Consejería. Wheaton: Illinois: 9Marcas, 2016. 27.


El ministo como pastor - Editorial EBI

El ministro como pastor

Si vamos a ser juzgados por Cristo, entonces el estandarte del día del juicio debe ser el estandarte de un pastor. Dado que Cristo es la imagen de su Padre, podemos concluir que Dios mismo es un Dios pastor. Para glorificarlo debemos hacer la obra de un pastor, y para disfrutarlo para siempre debemos tener un corazón de pastor.

Todo pastor debería leer este libro sobre cómo modelar el ministerio de liderazgo pastoral según la Biblia.


Comparte en las redes