Desde el principio de los tiempos, Satanás ha tratado de torcer astuta y sutilmente la Palabra de Dios para desviar a las personas de la verdad. Todo comenzó en el Huerto del Edén cuando se disfrazó de serpiente y astutamente contradijo lo que Dios le había dicho a Adán y Eva. Al igual que su malvado amo Satanás, la apariencia de los falsos maestros es engañosa. Se disfrazan de verdaderos pastores, maestros, ancianos y líderes de la iglesia.

Si un lobo hambriento y feroz salta la cerca hacia un rebaño de ovejas, todas ellas lo notarán y se dispersarán. Pero si pasa por la puerta haciéndose pasar por un pastor, será difícil para las ovejas reconocer que es un lobo.

Como oveja de Cristo, usted necesita tener sus oídos entrenados para diferenciar entre la voz de un verdadero pastor y la voz de un extraño, y así saber de quién huir y a quién seguir. Debe ser capaz de reconocer a los lobos cuando los escucha, pues se disfrazan de predicadores y maestros cristianos, autores cristianos, consejeros cristianos, cantantes cristianos, etc., que están siendo utilizados por Satanás para engañar y devorar el rebaño de Cristo. Es triste y aterrador que tantos cristianos hoy sigan ingenuamente las voces de extraños y se desvíen de la verdad de la Palabra de Dios.

En los días de Pablo, no era diferente: un grupo de lobos salvajes vestidos como pastores se habían colado astutamente en posiciones de liderazgo de la iglesia y estaban enseñando cosas que trastornaban la fe de las personas y las alejaban de la verdad. Pablo instó a Timoteo a silenciar a estos falsos maestros defendiendo las verdades bíblicas que buscaban socavar. En los versículos 3-11 de la primera carta de Pablo al joven pastor Timoteo, él le explica cómo seleccionarlos. Lo que se necesita es una evaluación cuidadosa de la base de su enseñanza, el resultado de su enseñanza, el enfoque de su enseñanza y, especialmente, el evangelio que están enseñando. En este primer artículo analizaremos dos preguntas que usted puede aplicar a cualquier maestro con el que se encuentre.

¿Se basa su enseñanza en la Palabra de Dios? ¿Es coherente con lo que dicen las Escrituras?

La razón principal por la que Pablo quería que Timoteo se quedara en Efeso era para tratar con firmeza a los que enseñaban “doctrinas extrañas” (del griego heterodidaskalia) (v. 3). Esto es lo opuesto a la sana doctrina. Es doctrina falsa, enseñanza que distorsiona o tergiversa la verdad de la Palabra de Dios (error, engaño, mentira, herejía, etc.). Parece que Pablo acuñó este término para describir la enseñanza que era diferente de lo que ya habían enseñado Cristo y los apóstoles. 

No está exactamente claro lo que enseñaban los falsos maestros en la iglesia de Éfeso. Pablo indicó que estaban preocupados por cuestiones secundarias tontas y que les encantaba suscitar debates sobre asuntos sin sentido. Estaban fascinados con “mitos y genealogías interminables” que no tenían base bíblica alguna (1 Ti. 1:4; cf. 2 Ti. 4:4; Tit. 1:14). Este tipo de cosas proliferaron en los escritos rabínicos. Antes de que se escribieran los evangelios, era fácil para los herejes inventar historias sobre la vida de Cristo.

Es demasiado común hoy en día que los predicadores, los autores y los cantantes hagan afirmaciones seguras sobre ciertas cosas sin dar ninguna base bíblica para lo que dicen. Gran parte de lo que dicen se basa más en experiencias personales o investigaciones profesionales que en la Biblia. Cuando las personas integran ideas mundanas y opiniones personales con las Escrituras, sin saberlo, están cambiando su verdadero significado. Algunos tuercen las Escrituras a sabiendas para hacer que digan lo que quieren que diga para servir a sus propios fines. Otros simplemente quieren profundizar e ir más allá de la simple interpretación literal, histórica y gramatical de las Escrituras y terminan diciendo más de lo que éstas dicen, al afirmar haber descubierto algo nuevo, novedoso y revolucionario. R. C. Sproul escribe sabiamente:

Cuando hablamos de comprender el contenido de un libro que se completó hace 2.000 años con las mejores mentes de la historia occidental que estudiaron minuciosamente el contenido de los textos, es muy poco probable que encontremos una nueva perspectiva radical que cambie toda la dimensión de la comprensión de ese libro.1

Una regla general básica es que, si suena extraño, probablemente sea extraño. Si escucha algo que nunca antes había escuchado, es muy probable que provenga de algún otro lugar que no sea la Biblia. La mejor defensa contra ser engañado por falsos maestros es el estudio regular de la Biblia (1 Ti. 4:6). A medida que día tras día usted expone su mente a las Escrituras, crecerá en su capacidad de discernir la verdad del error. usted debe pasar tanto tiempo estudiando y examinando la verdad de la Palabra de Dios que el error se le haga fácilmente perceptible.

Cada vez que escuchemos a un predicador o maestro, debemos hacernos preguntas como: “¿Cuál es la base de su enseñanza?”. “¿Cómo ellos saben eso?”. “¿De dónde se les ocurrió eso?”. “¿En qué basan sus convicciones o conclusiones?”. Aunque suene bien, si no podemos encontrar ningún versículo que respalde lo que están diciendo, entonces no lo aceptemos.

¿Su enseñanza nos ayuda a crecer en la piedad? ¿Unifica y edifica al Cuerpo de Cristo?

No sabemos con certeza de qué se trataban estos “mitos y genealogías” (v. 4), pero sí sabemos que, fueran lo que fueran, no tenían valor espiritual alguno. Involucraban especulaciones fútiles que solo sirvieron para suscitar discusiones y crear facciones dentro de la iglesia. Causaron dudas en la mente de las personas y produjeron más preguntas que respuestas. Como resultado, en lugar de establecer a los creyentes de Éfeso en su fe, estos falsos maestros estaban trastornando su fe y, si no se controlaban, terminarían arruinando la vida espiritual de las personas (2 Ti. 2:14, 16-18, 23; Tit. 1:10-11; 3:9-11).

En lugar de ayudar a las personas a tener una comprensión más clara de la Palabra de Dios, los falsos maestros confunden y frustran a las personas simplemente especulando sobre cosas que la Biblia no aclara o espiritualizando las Escrituras para que digan algo que Dios nunca tuvo la intención de decir. No tengamos nada que ver con predicadores y maestros que se enfocan en asuntos secundarios y especulativos que son inútiles e infructuosos y nos distraen de las verdades que más importan. Cada vez que parezca que un predicador o maestro se esté saliendo del tema y hable de una cosa y salte para otra sin llegar a ningún punto, usted debe preguntarse: “Entonces, ¿qué quiere decir? ¿Qué tiene esto que ver con ayudarme a crecer y madurar en mi caminar con Cristo?”. No tiene tiempo para ese tipo de cosas frívolas. Necesita dedicar su tiempo y energía a estudiar y meditar sobre las grandes verdades de la fe cristiana que son fundamentales para edificar su vida espiritual individual y la vida espiritual del resto del cuerpo de Cristo.

Pablo continuó describiendo cómo es el verdadero crecimiento espiritual. A diferencia de los falsos maestros, la enseñanza de Pablo tenía un propósito específico y una meta definida. En vez de no conducir a nada, los llevaba a algo. Llevó a las personas a una mayor piedad; es decir, a ser más como Dios. El objetivo final de toda instrucción bíblica es ayudar a las personas a vivir una vida piadosa caracterizada por el amor, un corazón puro, una buena conciencia y una fe sincera (v. 5).

La falsa enseñanza no producirá ni puede producir la piedad que Pablo describió en este pasaje. De hecho, produce exactamente lo contrario (2 Ti. 2:16-17). Al describir a los falsos maestros, Pablo escribió que tienen “un interés corrompido en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas” (1 Ti. 6:4-5). Pablo enumeró cinco actitudes impías que son el resultado de las falsas enseñanzas. Todas estas palabras describen una ruptura completa en las relaciones. En otras palabras, el resultado de la falsa enseñanza es el caos y la confusión total dentro de la iglesia. Estas son las obras de la carne, no el fruto del Espíritu (Gá. 5:19-23). Jesús dijo que seríamos capaces de conocer a los falsos maestros “por sus frutos” (Mt. 7:15ss).

En contraste, el fruto de la sana doctrina produce personas fuertes, sanas y espiritualmente maduras, cuyas vidas se caracterizan por el amor, la pureza, la integridad y la sinceridad. Así es como se ven las personas que están expuestas regularmente a la enseñanza clara y precisa de la Palabra de Dios. La presencia de estas cualidades en la vida de las personas son la prueba de toda verdadera enseñanza. Pregúntese si lo que se le está enseñando produce en usted más amor hacia Dios, más amor hacia otros, una vida más santa y sin mancha, y le hace más genuino y sincero en su relación con Cristo. En resumen: ¿lo ayuda a vivir una vida más piadosa?

Este post es un extracto del libro Escucha expositiva, Publicado por Editorial EBI.


Escucha expositiva

En la mente de muchas personas, si no sacan nada del sermón, es culpa del predicador. Pero eso es solo la mitad de la verdad.

Escucha expositiva es un manual sobre escuchar bíblicamente los sermones. Está diseñado para equiparte no solo para comprender cómo suena la verdadera predicación bíblica, sino también cómo recibirla y, en última instancia, qué hacer al respecto. De esta manera, Dios y su Palabra serán honrados y glorificados a través de tu vida.


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