Aunque la mayoría de los cristianos afirma que Jesús cumple el Antiguo Testamento, no siempre es claro qué significa realmente esa afirmación. ¿Implica que las promesas desaparecen, se transforman o pierden su sentido original? ¿O significa que llegan a su realización plena tal como fueron anunciadas? Las palabras de Jesús en Mateo 5:17–18 ofrecen una respuesta directa y fundamental para entender la relación entre Él y las Escrituras.

Jesús garantiza que todo se cumplirá

Cuando Jesús dio su Sermón del Monte (Mt 5–7), sabía que algunos pensarían que había desechado las Escrituras hebreas. Jesús respondió a esta falsa acusación en Mateo 5:17–18:

«No piensen que he venido para poner fin a la ley o a los profetas; no he venido para poner fin, sino para cumplir. Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla».

La importancia de esta afirmación para la relación de Jesús con el Antiguo Testamento es enorme. En Mateo 5:17–18, Jesús asevera que todo lo afirmado, prometido y predicho en el Antiguo Testamento debe suceder. Él se pone a sí mismo como garantía de que todo detalle en el Antiguo Testamento se cumplirá. Lejos de desechar el Antiguo Testamento, Jesús es el medio activo para la compleción de todo en él. Las Escrituras hebreas sucederán debido a Él.

Jesús no vino a abolir las Escrituras

Lo que da lugar a las palabras de Jesús en Mateo 5:17–18 es la idea de que Él vino a «abolir» o dejar de lado «la Ley» y «los Profetas». La referencia de Jesús a «la Ley y los profetas» involucra de manera integral el canon hebreo como un todo. «Ley» es los primeros cinco libros de Moisés —Génesis a Deuteronomio—. «Profetas» hace referencia al resto del canon hebreo.

Al mencionar «la Ley» y «los Profetas» juntos, Jesús quiere decir las Escrituras hebreas en su totalidad, o lo que los cristianos con frecuencia llaman el Antiguo Testamento. En conjunto, «la ley y los profetas» suponen toda la Escritura.

Con respecto a las relaciones con las Escrituras hebreas, Jesús hace dos afirmaciones en 5:17. Primero, del lado negativo, Jesús no vino «para poner fin a la ley o a los profetas». La frase «poner fin» es el término griego kataluō, que significa «destruir», «demoler», «derribar» o «destrozar». Jesús no vino a eliminar o deshacerse del Antiguo Testamento. Cualquier idea de que Él lo hizo es categóricamente errónea.

Segundo, del lado positivo, Jesús vino a «cumplir» las Escrituras hebreas: «no he venido para poner fin, sino para cumplir». Jesús obra de manera activa para cumplir el Antiguo Testamento.

¿Qué significa que Jesús “cumpla”?

Debemos entender lo que Jesús quiere decir con «cumplir» en este contexto. El término griego para «cumplir» es plēroō. Este verbo puede significar «cumplir», «llenar», «completar», «consumar» o «llegar a suceder».

En el Evangelio de Mateo, el uso dominante de este término tiene que ver con el cumplimiento literal de los detalles de una profecía del Antiguo Testamento. Por tanto, «cumplir» en Mateo 5:17 tiene que ver con la compleción o realización del Antiguo Testamento o las Escrituras hebreas.

Pero es el versículo 18 el que explica con claridad lo que Jesús quiere decir:

«Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla».

La palabra «porque» conecta ambos versículos. Es decir, el versículo 18 explica el significado de «cumplir» en el versículo 17.

Hasta que todo suceda

Cuando Jesús dice «hasta que pasen el cielo y la tierra», se refiere al orden actual de la creación. Este orden permanecerá hasta que todo en las Escrituras hebreas suceda. La historia no puede culminar sin que todo lo que hay en el Antiguo Testamento acontezca.

Esto incluye cada «letra más pequeña» y cada «tilde». Nada será omitido.

El término «toda» en Mateo 5:18 se refiere a todo lo que está en la Ley y los Profetas: todos sus pactos, todas sus promesas, todas sus profecías. El alcance de la afirmación de Jesús no es parcial, es total.

Luego encontramos una palabra clave: «cumpla». Este término proviene del verbo griego ginomai, que en este contexto significa «llegar a suceder» o «tener lugar». Por ejemplo, Jesús dijo:

«Ustedes van a oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No se alarmen, porque es necesario que todo esto suceda» (Mt 24:6).

Cuando se usa en relación con profecías, este término implica que lo que se predijo debe suceder tal como fue anunciado.

Por tanto, cuando Jesús afirma «hasta que toda se cumpla», está declarando que todo lo que fue dicho en el Antiguo Testamento debe acontecer. Cada detalle será realizado.

Cada palabra importa

La enseñanza de Jesús es contundente: cada letra, cada tilde, cada palabra y cada promesa del Antiguo Testamento se cumplirán.

Nada es insignificante. Nada es simbólico en el sentido de desaparecer. Nada es descartado. Todo debe cumplirse. Jesús no está diciendo que el Antiguo Testamento pierde su significado en Él. Está diciendo que Él es quien asegura que todo lo que allí se anunció llegará a su cumplimiento.

El Antiguo Testamento funciona como un testimonio que apunta hacia la realización plena de los planes de Dios, y Jesús se presenta como el medio por el cual todo eso sucederá.

Jesús: el medio del cumplimiento

En consecuencia, Mateo 5:17–18 nos enseña que Jesús es el medio por el cual el Antiguo Testamento en su totalidad se cumplirá.

Jesús no absorbe ni disuelve las promesas del Antiguo Testamento. No hay desaparición ni transformación de su significado. Él obra activamente para completar todo lo que las Escrituras hebreas anuncian.

Todo lo que Dios prometió, todo lo que habló por medio de la Ley y los Profetas, llegará a su cumplimiento en todos sus detalles debido a Jesús.

Este artículo es un extracto de ¿Cómo Jesús cumple el Antiguo Testamento?.


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