Hace más de 500 años Martín Lutero clavó sus 95 tesis. Celebramos ese día como el inicio de la Reforma protestante. Doy gracias por todas las maneras en que Lutero marcó a la iglesia, por todas las maneras en que Lutero hizo avanzar el reino de Cristo y por todas las maneras en que conmemoraremos la buena obra que él comenzó.
En particular, doy gracias por su influencia en el tipo de consejería bíblica que defendemos en la Association of Certified Biblical Counselors. El primer punto del documento clavado en la puerta de Wittenberg decía: «Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: “Arrepiéntanse”, llamó a que toda la vida del creyente fuera una vida de arrepentimiento». Esto tiene todo que ver con la consejería bíblica.
La consejería y el arrepentimiento
Si Lutero tenía razón, entonces la vida cristiana es la vida de arrepentimiento. Es decir, los que creen en Jesús recorrerán su vida viendo con regularidad su necesidad de arrepentirse, volviéndose a Jesús y apartándose de sí mismos. Pocas cosas muestran esta realidad con tanta claridad como la consejería. Cuando alguien viene a pedir ayuda en consejería, siempre hay —siempre— una necesidad de arrepentimiento.
Esto no quiere decir que el pecado personal sea el único asunto sobre la mesa en la consejería: la gente necesita ayuda de consejería por muchas más razones que esa. Sin embargo, el pecado personal es, por lo menos, uno de los asuntos que están sobre la mesa en la consejería. Y aun cuando una persona sufre por el pecado de alguien más, o por la presencia del pecado en un mundo caído, siempre necesitará aprender lo que significa volverse —arrepentirse, en el sentido más general— a Jesucristo y hallar en Él misericordia, consuelo y poder. Si toda la vida del creyente consiste en el arrepentimiento, y si la consejería trata de los asuntos de la vida, entonces Martín Lutero nos recuerda que el arrepentimiento es una de las realidades más fundamentales de la consejería.
El arrepentimiento y las «guerras de la consejería»
La necesidad del arrepentimiento en la consejería es un asunto de fondo en las llamadas guerras de la consejería, porque la consejería bíblica es el único enfoque que aplica el arrepentimiento como un elemento fundamental de la consejería. Esto es controversial. Conozco a defensores de otros modelos de consejería que responderían a esto diciendo: «Oye, yo conozco integracionistas y psicólogos cristianos que llaman a las personas al arrepentimiento». Creo que eso es cierto, y me alegra mucho, pero diría dos cosas en respuesta.
Primero, cuando los defensores de otros modelos de consejería llaman a las personas al arrepentimiento, en ese momento están haciendo consejería bíblica. Están empleando un recurso de consejería que aprendieron de Jesús, de los apóstoles y de quienes los siguen, como Lutero. No aprendieron del arrepentimiento en ningún otro modelo.
Segundo, cuando personas como los integracionistas y los psicólogos cristianos llaman a las personas al arrepentimiento, no están haciendo algo que su modelo exija. Están empleando un método opcional. Habrá algunos dentro del modelo que lo hagan, pero muchos otros que lo eviten. Esto también es controversial, pero hay muchísima evidencia de que es cierto. Consideremos solo un ejemplo. Un libro reciente, editado por Stephen Greggo y Timothy Sisemore, examina cinco enfoques populares que los cristianos adoptan en la tarea de la consejería. El libro se titula Counseling and Christianity: Five Approaches [Consejería y cristianismo: cinco enfoques], y examina cómo responden a un mismo caso de consejería los modelos de niveles de explicación, integración, psicología cristiana, psicología transformacional y consejería bíblica. El libro es un ejercicio fascinante de ir más allá de la teoría para ver lo que los consejeros hacen realmente en la consejería.
Lo que uno encuentra al leer el libro es que, al tratar con el aconsejado —un hombre profundamente atribulado llamado Jake—, solo uno de los enfoques lo llama de verdad al arrepentimiento. Los otros enfoques eligen ni siquiera hablarle de Jesús. Los autores de esos otros enfoques fueron escogidos porque son líderes experimentados y elocuentes en su campo. Se les tiene por buenos representantes de su postura, y aun así nunca exhortan a un hombre desesperado a volverse a Cristo. Ese es un problema grande.
La dulzura del arrepentimiento
Hablar del arrepentimiento resulta controversial en estos días. Tiene fama de ser una palabra negativa, que trae a la mente pensamientos desagradables de pecado y de responsabilidad. En la Biblia, sin embargo, es una palabra muy dulce. Es el medio por el cual nos acercamos a Dios para recibir el perdón, el consuelo y la comunión de Cristo. Es el instrumento que Dios usa para hacernos más semejantes a Jesús. ¿Por qué querría un cristiano —sea cual sea su enfoque de consejería— negarle eso a un aconsejado?
En este Día de la Reforma doy gracias de corazón por la obra de Martín Lutero, que le recordó al pueblo de Dios en qué consiste la vida cristiana. También doy gracias porque, en un sentido muy importante, él es un tatarabuelo de todos los que estamos en el movimiento de consejería bíblica.
Este artículo fue publicado originalmente en Association of Certified Biblical Counselors.
Plan gratuito de 7 días · PDF
Cuida como un pastor
Siete días para aprender a cuidar a las personas que Dios puso en tus manos. Para líderes, maestros, padres y todo el que sirve. Además, recibe en tu correo los artículos nuevos del EBI Blog.
Sin costo. Recibirás el plan y los artículos nuevos del blog. Puedes darte de baja cuando quieras.
Lee también: La relación del arrepentimiento con la fe y la conversión y ¿Qué es la Reforma y por qué importa?
Comparte en las redes
