Si aumentar la conciencia de los géneros literarios de la Biblia y ganar dominio en la enseñanza de la Escritura es la habilidad del entendimiento bíblico, ¿existe una postura o actitud subyacente que permita que tal entendimiento se logre? Sí, la hay, y es crucial. Con demasiada frecuencia el orgullo causa que el astuto lector de la Biblia piense que ya sabe todo lo que se debe saber acerca de las Escrituras. El mero conocimiento de las historias bienamadas como la de Jonás y el gran pez, la de David y Goliat, o la historia en la cual Jesús resucita a Lázaro puede engañar a la gente, haciéndola pensar que ya no puede aprender algo nuevo. Pero, como Daniel Doriani afirma, «Para sacar provecho de la Escritura, uno debe adoptar la postura correcta».1 Al adoptar la postura correcta para lograr un entendimiento bíblico, se evitarán dos extremos.
El primero es acercarse a la Biblia con escepticismo tal que se juzgue, critique o se deba «probar» para la satisfacción del lector. El otro extremo es acercarse a la Biblia con exceso de confianza, tan convencido del uso de un pasaje bíblico por su predicador favorito o sistema teológico. Ambas instancias juegan con la Biblia y deben ser evitadas. Más bien, una actitud diferente debe envolver al cristiano comprometido que sinceramente desea ser competente en la Biblia. La postura correcta es la que está infundida con un sano temor del Dios vivo, que a veces ha aparecido como un fuego consumidor y, por Su gran misericordia, ha exhalado Su Palabra viva para que lo conozcamos.
Los requisitos para entender la Biblia
El entendimiento bíblico es importante no solo para salvaguardar la Escritura de ser secuestrada por sectas y falsos maestros, sino también para que el creyente crezca más cerca de Dios. La relación de un cristiano con Dios es directamente proporcional a su relación con la Palabra de Dios. Abundan en la Escritura ejemplos de que amar a Dios es «guardar» Su Palabra y que «oír» Su Palabra significa obedecerla. Para que el cristiano llegue a ser competente en la Biblia, por lo tanto, ciertos elementos esenciales deben estar primero en su lugar, y son todos existenciales. Aquí, hablaré de cinco requisitos centrados en el carácter para el entendimiento bíblico. Ellos incluyen ser regenerados, tener una vida de oración, ser humildes, obedientes y diligentes.
Primero, y ante todo, el verdadero entendimiento bíblico solo puede ser alcanzado por alguien que es un creyente genuino en Jesucristo. Son «cristianos», no de nombre solamente, sino por su relación con Dios a través de la fe personal en Cristo. En términos del Nuevo Testamento, esta persona es regenerada o «nacida de nuevo» (Jn. 3:3, 7; 1 P. 1:3, 23). Esto significa que el Espíritu Santo mora en ellos, los guía, los une a otros creyentes y los ayuda en su comprensión de todos los asuntos espirituales, incluida la Escritura misma (Jn. 16:12-14; 1 Co. 2:12-16; cf. 1 Jn. 2:27). Todos los demás requisitos se basan en esta precondición esencial.
Segundo, es necesaria una actitud de oración. Como oró el salmista: «Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas» (Sal. 119:27, énfasis añadido). La oración es la admisión de que el cristiano «mira hacia arriba» a Dios en busca de entendimiento antes de «mirar hacia abajo» para leer Su Palabra. En última instancia, es Dios en Cristo quien abre las mentes para entender las Escrituras, haciendo que el entendimiento bíblico dependa de Él (cf. Lc. 24:45).
Tercero, junto con la oración, el cristiano debe demostrar humildad (Stg. 1:19). Necesita desear genuinamente aprender de la Biblia y estar dispuesto a reajustar cualquier creencia preconcebida que pueda entrar en conflicto con la clara enseñanza de la Escritura.
Cuarto, el cristiano debe obedecer la enseñanza de la Escritura cuando sea aplicable. Esto es lo que Santiago llama ser un «hacedor» de la Palabra, haciendo eco de las penetrantes palabras de Jesús sobre aquellos que lo llaman «Señor» mientras no hacen realmente lo que Él dice (Lc. 6:46; Stg. 1:22). La aprehensión intelectual de la Biblia puede ser alcanzada por cualquiera, pero solo el cristiano puede someterse a su autoridad divina.
Finalmente, la diligencia es el quinto paso necesario para llegar a ser competente en la Biblia (2 Ti. 2:15). El cristiano debe hacer todo lo posible ante Dios para manejar correctamente Su Palabra y obtener Su aprobación. Tal diligencia asume la integridad por parte del creyente y su reverencia por las Escrituras. Como Salomón declaró miles de años antes, un sano temor de Dios es el fundamento mismo del conocimiento y la sabiduría (Pr. 1:7; 9:10).
Tomados en conjunto, los requisitos necesarios del entendimiento bíblico son nacer de nuevo, mantener una actitud de oración, expresar humildad genuina, demostrar obediencia gozosa y esforzarse con celo por la diligencia. Todos estos son aspectos muy personales. Sin embargo, hay otro elemento vital que debe considerarse, el cual amplía el enfoque más allá de uno mismo para incluir a los demás. A menudo es un factor ausente en las discusiones sobre el conocimiento y entendimiento de la Biblia, pero sigue siendo esencial.
El factor X crucial para el entendimiento bíblico
El entendimiento bíblico no conduce a cabezas llenas de información o egos grandes, sino a vidas transformadas que maduran en su comprensión de Dios y se someten gozosamente a la autoridad de Cristo. Este fue el objetivo principal del apóstol Pablo para la iglesia de Colosas (Col. 1:28-29), y debería ser el mismo para la iglesia evangélica de hoy. Pablo dejó claro que el objetivo o telos de la instrucción cristiana codificada en la Escritura es agapē —«amor» (1 Ti. 1:5). Esto significa que el cristiano crecerá en amor por Dios, por la humanidad y en el aprendizaje general a medida que se vuelve más competente en las Escrituras. Entonces, hay reciprocidad.
Cuanto más competente en la Biblia se vuelve el cristiano, más espiritualmente maduro se vuelve, ya que «la madurez requiere un alto grado de entendimiento bíblico».2 Sin embargo, hay un vínculo importante entre la madurez espiritual y el entendimiento bíblico que a menudo pasa desapercibido: la madurez espiritual y el entendimiento bíblico están conectados por la comunión. En otras palabras, la principal vía a través de la cual los cristianos desarrollan tanto el entendimiento bíblico como la madurez espiritual es en comunión con otros cristianos. Este es el factor X crucial.
Micah Watson ha argumentado con razón que el hogar y la iglesia local son los campos de entrenamiento más importantes para el entendimiento bíblico, incluso por encima de las escuelas cristianas. El discipulado generacional centrado en la Escritura debe comenzar en la familia y la iglesia, que luego produce la próxima generación de cristianos.3 El Nuevo Testamento no sabe nada de cristianos llaneros solitarios. Nunca se retrata a uno de los discípulos de Jesús como solo o aislado de otro.4 Siempre aprendieron y ministraron juntos como un grupo bajo Jesús, o al menos en tríadas o parejas. Del mismo modo, Pablo viajó con compañeros en cada uno de sus viajes misioneros y, como un nuevo creyente, siguió la guía de Bernabé. Aquila nunca se ve sin Priscila, y los dos discipularon a Apolos. La lista continúa.
A partir de esto podemos inferir que los cristianos, especialmente los nuevos creyentes, desarrollan su conciencia y dominio de la Escritura en comunidad con otros cristianos que están más sazonados en la fe (ver He. 10:24-25). Es en contextos de discipulado personal y reunión regular entre los santos que los cristianos aprenden más acertadamente los principales puntos de conexión y contenido de la Biblia.
Los creyentes animan a otros creyentes en las Escrituras, motivados por su reverencia compartida por el Señor y el amor por sus santos. Aprendiendo juntos, comienzan a «poseer» su fe en Dios a medida que el cristianismo pasa de ser conceptual o meramente doctrinal a ser radicalmente personal. Ya no son las Escrituras la polvorienta Biblia familiar o el recurso inalcanzable reservado para teólogos profesionales. Como un aroma agradable para el Señor, el nivel de entendimiento bíblico aumenta en una iglesia donde los miembros mantienen una comunión consistente bajo la predicación expositiva de la Palabra, y crecen para amar y defender las Escrituras con sus propias vidas.
Entender bien la Biblia, entonces, requiere mucho más que acumular conocimiento acerca de ella. Requiere acercarnos a la Palabra de Dios con un corazón regenerado, en oración, con humildad, obediencia y diligencia, reconociendo que Dios nos ha dado también la comunión con otros creyentes para ayudarnos a crecer en nuestro entendimiento. El propósito no es simplemente saber más, sino conocer mejor a Dios, someternos gozosamente a la autoridad de Cristo y permitir que Su Palabra transforme nuestras vidas. Por eso, crecer en nuestro entendimiento de las Escrituras debe llevarnos a amarlas, obedecerlas y aprenderlas junto con otros creyentes.
Este artículo es un extracto del libro Entiende tu Biblia.
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Referencias y notas
- Daniel Doriani, «Interpreting the Bible: An Introduction» [Interpretando la Biblia: Una introducción], en Understanding Scripture: An Overview of the Bible’s Origin, Reliability, and Meaning [Entendiendo la Escritura: Un panorama del origen, la fiabilidad y el significado de la Biblia], ed. por Wayne Grudem, C. John Collins y Thomas R. Schreiner (Wheaton: Crossway, 2012), 12.
- Christopher Cone, Integrating Exegesis and Exposition: Biblical Communication for Transformative Learning [Integrando la exégesis y la exposición: La comunicación bíblica para un aprendizaje transformador] (Exegetica Publishing, 2015), 42.
- Micah Watson, «Faith, Ethics, and Culture» [Fe, ética y cultura], en Christian Higher Education: Faith, Teaching, and Learning in the Evangelical Tradition [La educación superior cristiana: Fe, enseñanza y aprendizaje en la tradición evangélica], ed. por David S. Dockery y Christopher W. Morgan (Wheaton: Crossway, 2018), 474.
- Una posible excepción es el apóstol Juan, quien fue desterrado a Patmos donde recibió sus revelaciones de Jesucristo. Estar aislado de su iglesia u otras revelaciones no fue elección de Juan, sino debido a la persecución «por causa de la palabra de Dios» (Ap. 1:9). Aunque, nada en el texto excluye la posibilidad de que Juan disfrutara de la comunión con otros cristianos en la isla.

Entiende tu Biblia
Una guía práctica para conocer e interpretar la Escritura con fidelidad y confianza. Cory M. Marsh responde por qué le importa al cristiano entender bien su Biblia, en qué consiste de verdad el entendimiento bíblico y cómo alcanzarlo.
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