Hay noches en que el corazón no obedece. Sabes lo que dice la Biblia, has orado, incluso has cantado con la iglesia que Dios es fiel; y aun así el pecho se cierra, la mente da vueltas y el miedo se sienta a los pies de tu cama. Si es tu caso, o si acompañas a alguien así, esta página es para ti.

Aquí reunimos lo que hemos publicado a lo largo de los años sobre la ansiedad, el miedo y la depresión: unos treinta artículos de pastores y consejeros bíblicos, ordenados por el tipo de ayuda que estás buscando. No es una lista de trucos para «pensar positivo». Es la Palabra de Dios aplicada al alma que sufre, con honestidad sobre lo que duele y sin prometer atajos.

Antes de empezar: tu ansiedad no es, por sí misma, un pecado

Muchos creyentes llegan a la consejería cargando dos pesos: el problema y la culpa por tener el problema. Vale la pena decirlo claro: sentir miedo no es lo mismo que desobedecer. La Escritura está llena de hombres y mujeres de fe que tuvieron miedo. David escribió sus salmos desde cuevas. Elías pidió morirse. El propio Señor Jesús, en Getsemaní, sudó como si fueran grandes gotas de sangre.

Lo que la Biblia sí hace es dirigir ese miedo hacia alguien. «Echen toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes» (1 P. 5:7). No dice «deja de sentir»; dice «echa eso sobre Él». Ahí empieza el camino, y por eso casi todos los artículos de esta página terminan en la misma dirección: no en ti, sino en el carácter de Dios.

Qué dice la Biblia sobre la ansiedad

Empieza por aquí si quieres el fundamento: qué es la ansiedad, qué la alimenta y qué ofrece Dios en medio de ella.

Ataques de pánico

Un ataque de pánico no se argumenta, se atraviesa. Estos dos artículos explican qué está pasando en el cuerpo y cómo acompañar a alguien sin minimizar ni asustarse.

Depresión, tristeza y lágrimas

La depresión es más lenta y más callada que la ansiedad, y en la iglesia se habla menos de ella. Aquí hay ayuda para quien la vive y para quien quiere acompañar bien.

El miedo: al futuro, a los demás y a Dios

No todos los temores son iguales. Hay un temor que encoge el alma y hay un temor que la ordena. Distinguirlos cambia todo.

Cuando la vida aprieta: pruebas, decisiones y dinero

A veces la ansiedad no viene de la nada: viene de una circunstancia concreta que no se puede resolver hoy.

Si tú eres quien acompaña

Para pastores, consejeros, cónyuges y amigos: cómo estar al lado de alguien que lucha, sin desgastarte ni hacer daño.

Una nota necesaria sobre la ayuda médica

Buscar a un médico no es falta de fe, igual que no lo es usar lentes o tomar un antibiótico. El cuerpo y el alma están entretejidos, y hay cuadros de ansiedad y depresión donde la atención médica es parte del cuidado. Si hay pensamientos de quitarte la vida, no lo enfrentes solo: habla hoy mismo con tu pastor y con un profesional de salud. La consejería bíblica y la atención médica no compiten; se acompañan.


Un pequeño libro para un corazón ansioso - Edward T. Welch

Un pequeño libro para un corazón ansioso

Cincuenta lecturas breves de Edward T. Welch para el corazón que no encuentra descanso. En vez de soluciones superficiales, te enseña a llevarle tu temor a Jesús y a quedarte en Su Palabra el tiempo suficiente para que te alcance la paz. Ideal para leer de a poco, en los días en que no puedes con más.


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