El evangelio: guía del EBI Blog

El evangelio no es solamente el mensaje con el que comienza la vida cristiana; es aquello de lo que el creyente vive cada día. Entenderlo bien determina cómo se predica, cómo se lucha contra el pecado y dónde se descansa cuando la conciencia acusa.

Esta guía reúne 45 artículos sobre el evangelio, ordenados en seis secciones: qué es y qué no lo es, la cruz, la resurrección, cómo se recibe, por qué sigue siendo el fundamento del creyente y cómo anunciarlo.

01

Qué es el evangelio, y qué no lo es

El evangelio no es un consejo, es un anuncio. No dice «haz esto y Dios te aceptará», sino «Dios hizo esto, y por eso puedes ser aceptado». Esa diferencia de orden es todo: cuando se invierte, nace otro evangelio que se parece al verdadero pero no salva.

Pablo lo dejó dicho sin rodeos: «Porque os he transmitido en primer lugar lo que también recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día» (1 Co. 15:3-4). Hechos, no sugerencias.

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02

La cruz: por qué Cristo tenía que morir

Aquí es donde el evangelio deja de ser bonito y se vuelve serio. Si Dios simplemente pudiera pasar por alto el pecado, la cruz sería un exceso incomprensible. La cruz existe porque Dios es justo y no puede declarar inocente al culpable sin más, y porque decidió amar a los culpables de todos modos.

No fue un accidente ni un plan de emergencia. El Antiguo Testamento entero lo venía anunciando en sus sacrificios, y cuando Cristo dijo «Consumado es», estaba declarando terminada una obra que llevaba siglos anunciándose.

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03

La resurrección: el evangelio no termina en la tumba

Un Cristo muerto que perdona pecados sería, en el mejor de los casos, un mártir admirable. Pablo fue más lejos: sin resurrección, la fe cristiana no es incompleta, es inútil. «Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe» (1 Co. 15:14).

Por eso la resurrección es también el punto donde más se ataca al cristianismo, y donde más tranquilamente se puede responder. Aquí están los artículos que explican qué fue lo que pasó, y los que contestan las objeciones más comunes.

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04

Cómo se recibe: fe, arrepentimiento y nuevo nacimiento

Si el evangelio es un regalo, la pregunta obvia es cómo se recibe. Y ahí aparecen dos confusiones frecuentes: creer que basta con estar de acuerdo intelectualmente, o creer que hay que ganárselo con un cambio de vida previo.

La Biblia habla de fe y arrepentimiento como dos caras del mismo giro: dejar de confiar en uno mismo y confiar en Cristo. Y llama a lo que ocurre entonces «nacer de nuevo», porque no es una mejora, es una vida nueva.

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05

El evangelio no es solo la puerta, es el piso

Este es el punto que más falta hace. Muchos cristianos tratan el evangelio como el examen de admisión: se aprueba una vez y luego se pasa a otros temas, los «de crecimiento». Pero el Nuevo Testamento predica el evangelio a los que ya creen, una y otra vez.

La razón es práctica. El enojo, la inseguridad, la necesidad de aprobación y el juzgar a los demás casi nunca se curan con más fuerza de voluntad: se curan cuando uno vuelve a creer de verdad lo que el evangelio dice de él. De ahí la disciplina de predicárselo a uno mismo todos los días.

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06

Anunciarlo sin miedo

Lo último que hace un cristiano con el evangelio es guardárselo. Y el obstáculo casi nunca es la falta de argumentos: es el miedo a quedar mal, a no saber responder, a sonar fanático.

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